Periodismo en España en el siglo XVIII

En todas las ciudades comienzan a surgir gacetas en los siglos XVII y XVIII, el contenido se diversifica y pluraliza. En esta época los periódicos eran demasiado costosos y sólo podian costearselo la minoría, pero esto constituyó una de las vías más importantes por las que en España se introdujeron ideas ilustradas y además la ideología burguesa.
En esta época el 80% de la población era analfabeta, las personas que leían periódicas eran una minoria, que estaba comprendida por nobles y clérigos, miembros de la burocracia real, oficiales del Ejército y algunos médicos, abogado, profesores y comerciantes.
Durante el siglo XVIII se pueden diferenciar las siguientes tres etapas:

    1. Entre 1737 y 1750, la prensa española se consolida con los primeros periódicos, como El Diario de los Literatos.
    2. Entre 1750 y 1770: se produce una época de madurez y especialización.
    3. Desde 1770: surge un momento de decadencia; salen a la luz algunas publicaciones en 1774 que estaban ligadas al auge impulsado por Campomanes de las Sociedades Económicas de Amigos del País, también desaparecen gran cantidad de publicaciones, que es culpa de los acontecimientos políticos y la situación exterior(Revolución francesa).

En la prensa española se distiguían dos tipos de publicaciones distintas: la prensa culta( periódicos) y la prensa popular(almanaques).
La prensa culta se imprimía con el consentimiento del Consejo de Castilla y se sometía a la censura eclesiástica. Se podían comprar en librerías o tambien podían ser leídos en cafés y también eran vocedos por los ciegos, que tenían el privilegio de poder vender la prensa.
La información política y militar la distribuian dos periódicos oficiales, que eran la Gaceta de Madrid y Mercurio Histórico y Político. Los temas culturales y económicos eran difundidos por las publicaciones de iniciativa privada.


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Defendían siempre una ideología avanzada y sus lectores solían ser una minoría ilustrada y burguesa.La ejecución de la familia real francesa causó un recrudecimiento de la censura y la suspensión temporal de la prensa: el rey Carlos IV de España impidió la publicación de la prensa, excepto los periódicos oficiales, el 24 de febrero de 1791.Los burgueses crearon publicaciones de un carácter popular, que instaladas en el siglo XVII, se fueron desarrollando a lo largo del siglo XVII: cuyas publicaciones son los almanaques y los pronósticos. Eran “libritos” ilustrados con grabados que se distribuían a muchos pueblos y ciudades y su función más importante era la de informar del tiempo; otros contenidos más variados a parte del pronóstico meteorológico, eran los datos sobre los cambias que hacía la luna, pensamientos pautas de conducta e instrucciones y enseñanzas sobre los oficios más variados.Llamaban a los lectores con títulos sensacionalistas y tenían dos secciones: “La introducción al Juicio del año”, era un pronóstico el cual se anticipaba a lo que iba a ocurrir ese año según los astros, y El Juicio del año, es una especie de carta astral por estaciones, meses y días. A día de hoy son muy valiosos porque constituyen una recopilación de toda la cultura popular y una vía de difusión de los valores burgueses entre las clases más bajas, pero la peligrosidad de esto llevó a Carlos III de España a censurar su publicación en 1767, asegurando de que constituían una lectura inútil para los ciudadanos. En el siglo XIV estas publicaciones no fueron censuradas, pero cambiaron su función, ya que la burguesía contaba con un medio de comunicación más eficaz y directo para la representación de sus ideas: los periódicos populares. Los almanaques de Diego de Torres Villarroel fueron los más famosos, que fue la persona que renovó el género en su Ramillete de astros (1718) al convertir el Juicio del año en una narración ficticia donde unos personajes novelescos realizan el pronóstico y aprovechan para compartir descripciones, monólogos, y otros materiales.El Diario de los Literatos de España era una publicación de carácter cultural y literario que duró hasta 1742. Combatió contra las ideas barrocas y luchó por la defensa de la obra de Benito Jerónimo Feijoo e Ignacio de Luzán. Su misión era publicar un juicio ecuánime sobre todos los libros que se publicasen en España. Tenía unas 400 páginas y su precio era de unos 4 a 5 reales y se puso en circulación de entre 1000 y 1500 ejemplares. En él escribieron Juan de Iriarte y otros más.Salvador José Mañer empezó en 1738 a traducir El Mercurio Histórico yPolítico del francés. Juan de Iriarte criticó a Salvador José por las malas traducciones que hizo. En 1784, tomó el título de El Mercurio de España y ha sido el periódico que más tiempo ha subsistido.El Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político fue la primera publicación de periodicidad en España. Tenía dos secciones, una de divulgación con artículos de opinión y otra de información económica donde se anunciaban ventas, alquileres, ofertas, demandas, etc. El 17 de enero de 1758, se le dio permiso a Manuel Ruiz de Uribe para publicarlo en la ciudad de Madrid. El primer número de Manuel Ruiz lleva la fecha de 1 de febrero de 1758. Lo redactaba Francisco Mariano Nipho, el primer peridiodista profesional de la literatura española que llegó a publicar casi un centenar de obras, veinte de esas obras de carácter periódico.Una prensa especializada que era la económica difundía los adelantos técnicos para la mejora de la industria y de los diversos textos económicos. También se difundió mucho la prensa literaria, entre ella destacaba El Diario de los Literarios, que estaba dedicado a la crítica de los libros que se publicaban y el pensador, cuyo creador, inició un periodismo costumbrista con temas españoles muy típicos, como son las tertulias y refrescos, inició un tipo de periodismo costumbrista con temas típicamente españoles, como las tertulias y refrescos, los cortejos, la superstición, y el comportamiento en las iglesias. Trató el tema de la educación en mujeres y en hombres y del comportamiento y funciones del maestro y atacó a los autos sacramentales. El seudónimo de D. Joseph Álvarez y Valladares lo usó en los primeros números. En el Semanario de Agricultura y Artes intervinieron los profesores de botánica Simón de Rojas Clemente, Francisco Antonio Zea y los Boutelón; era un periódico que estaba dirigido para párracos para que sirvieran de propagadores de las doctrinas agrícolas.
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El Correo de los Ciegos de Madrid nació en 1786, que entre los artículos científicos, técnicos y económicos apreciaren los artículos más avanzados de la crítica social y de costumbres de “El militar ingenuo”. Manuel María Aguirre, ansía la división de poderes y la reestructuración de la sociedad y ataca con dureza a la Oración apologética por España y su mérito literario de Juan Pablo Fomer, criticando a todas las instituciones y denunciando a la injusticia, la desigualdad y la ignorancia. En su periódico se publicaron las Cartas Marruecas de José Cadalso.
El más influyente de los periódicos fue El Censor de los abogados de Luis María García del Cañuelo y Luis Marcelino Pereira, cuya influencia era enciclopedista, liberal, regalista y jansenista, que se atreve a criticar políticas y principios legislativos y religiosos; Luis María hace una crítica social y profunda de las distintas instituciones y critica la estructura estamental de la sociedad; por eso tuvo que luchar fuertemente para obtener una licencia de impresión, contra la censura y por la oposición del poder conservador, que estaba representado por el apologista Juan Pablo Forner.
Juan Pablo publicó una falsa “Carta marrueca” de Cadalso y la utopía de los Ayparchontes; llegó a los ocho tomos y 167 discursos, aunque sufrió tres interrupciones, y por el contrario también estaba igualmente enfrentado a los apologistas fornerianos.
Según José Miguel Caso González, El Censor cubría a un grupo de presión bastante bien configurado: Gaspar Melchor de Jovellanos, Juan Meléndez Valdés, Vargas Ponce; ellos son los responsables de algunos de los discursos, los que más son Meléndez y Jovellanos.
El Memorial Literario, mensual, de 123 páginas, es una revista literaria y científica que estaba dirigida por Joaquín Ezquerra y Pedro Pablo Trullench, que intercambia la defensa de lo nacional con la crítica constructiva, esta revista incluía novedades sobre la ciencia.
El Semanario Erudito de Antonio Valladares de Sotomayor y el Gabinete de Lectura Española de Isidoro Bosarte, los dos del 1787, son recopilaciones de textos antiguos como el Cajón de Sastre de Nifo.
La prensa del siglo XVIII es un fenómeno madrileño, andaluz, murciano, valenciano y zaragozano; las provincias restantes no tienen que reseñar casi nada; extraña que Cataluña o el País Vasco sean tan pobres en prensa dieciochesca. El 22-11-1791 se prohibieron toda la prensa no oficial por Real Resolucion que fue firmada por Floridablanca, lo que provocó la protesta de los principales editores, que quedaron por culpa de esto arruinados y exigieron compensación económica o algún destino.


Quedaron únicamente los periódicos de la Gaceta de Madrid, El Mercurio y el Diario de Madrid. Pero se suaviza en 1972 porque estaba permitida la publicación de El Correo Mercantil de España y sus Indias de Eugenio Larruga y Diego María Gallard, aunque se mantuvo sólo hasta 1795, y no volvería a florecer hasta 1808, con la Guerra de Independencia
El concepto de opinión pública deja de ser entendido en el sentido de “fama” o “reputación”, para designar una actitud de crítica social por parte de la burguesía, que pide mucho más poder y una representación política a través de las columnas de los diarios: la prensa y la opinión son un fenómeno claramente burgués.
Paul Guinard, en su La presse espagnole de 1737 a 1791, distingue cuatro tipos de prensa dieciochesca:
· Presentativa: Intenta persuadir el interés de la publicación de forma personalizada.
· Informativa: Es la voz del Gobierno y ofrece una información sasgada o parcial.
· Didáctica: El género didáctico pretende educar al lector, a veces de forma pintoresca: cartas inventadas o convencionales, diálogos, viajes imaginarios, utopías, sueños alegóricos o satíricos, discursos y ensayos: encadenamiento de reflexiones en torno a un tema central dando cabida a digresiones, anécdotas, etc.
·Polémica: Participan de las controversias de su tiempo, utilizando a veces el mecanismo de la parodia, que intensifica el efecto cómico. Un ejemplo es la polémica de las apologías de España.









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